Blog
Saber escuchar es el inicio de un proceso sanador: Cristian Manenti
- 19/09/2019/
- Publicado por: Redacción Ceprome
- Categoría: Reflexiones
(Lc 24,13-35).
La Escucha
Es en el camino de Emaús con un sabor agrio, de miedo, decepción, enojo y por sobre todo angustia que aquel puñado de discípulos caminaba. Habían pasado pocos días de la crucifixión, las mujeres estaban desconcertadas porque el sepulcro estaba vacío. Todo parecía perecer. Sin embargo, el Señor se acerca y camina con ellos, no lo perciben pero él los escucha y los recibe en su dolor. Pone toda su atención y ternura amorosa. Relata el profundo misterio que lo llevó a ese momento, a ese camino. Ya era tarde y quiso pasar la noche con ellos y en un gesto solidario y fraterno, en aquella primera comunidad, vuelve a partir el pan y es allí que entonces lo reconocieron.
Un gesto que en más de una oportunidad Jesús demuestra es el de su escucha, aquella que recibe y dignifica. En este doble movimiento una vez más nos enseña, una pedagogía teológica que habla de lo sencillo pero poderoso del “Estar con otros”. La experiencia de atención de víctimas de abuso en todo sentido necesita sin duda acompañar ese camino donde todo parece “perecer”, es decir morir. Asumir que el día termina y cae la noche es la historia del dolor profundo, del miedo. Por ello en un gesto humilde y de acompañamiento respetuoso nos invita a imitarlo en su misericordia. La escucha es un acto pasivo, de sincronicidad con el relato, de simetría con el otro/a donde amorosamente recibimos para que en el lento discurrir de las palabras tomen una nueva dimensión, más actual y relevante que posiciona a la persona de víctima a sobreviviente, porque la herida no se borra, pero sí puede asumirse dignamente. Es así que con profunda humildad los que acompañamos intentamos facilitar el encuentro con el Resucitado en una comunidad sinodal amplia y de AMOR.
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Libros Ceprome
Entradas recientes
El Santo Padre León XIV recibió en el Vaticano a representantes de CEPROME y destacó la importancia de fortalecer la protección de menores, la prevención de abusos y la cultura del cuidado para garantizar espacios seguros dentro de la Iglesia.
El Pontífice agradeció la labor persistente y comprometida de todos los profesionales, que a través de esta organización promueven una cultura del cuidado y de la prevención de abusos en el contexto eclesial. Además, les recordó que su labor favorece la misión evangelizadora de la Iglesia y el encuentro con Jesús, ya que “para que haya una verdadera experiencia de amor con el Señor, es necesario que tengamos espacios seguros”.